Con la boca abierta nos quedamos al ver por primera vez el valle, perdido entre las montañas de la sierra de Libar.
Impresionante.
Pasamos dos días fantásticos, acampando por ahí, y con la compañía de los del Club Gadir, que e animaron.
Al terminar visita a la Cueva del Gato, con baño incluido.
Realmente un sitio paradisiaco, no se puede pedir más!




